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8 Hábitos para estudiantes que elevan tu productividad al máximo

¿Te sientes menos productivo últimamente? Ser productivo consiste en aprovechar todos nuestros recursos para producir el mejor resultado en nuestro trabajo o estudios. Esto se traduce a hacer más en menos tiempo. Mantener un buen nivel de productividad es muy difícil, existe una relación directa entre tu productividad y tu estado de ánimo. Sentirnos bien nos hace estar más motivados y concentrados en nuestro trabajo, pero mantener esta motivación no siempre es fácil, por eso te traemos 8 hábitos para estudiantes que elevan tu productividad al máximo.

1. Márcate unos objetivos realistas

Hay días en los que nos levantamos con ganas de comernos el mundo. El exceso de confianza nos lleva a sobrestimar nuestra capacidad, nos planificamos demasiadas tareas para un tiempo demasiado breve. Según va transcurriendo el día vemos como no podemos cumplir nuestras expectativas y la motivación se transforma en frustración.

Tu lista de objetivos es simplemente demasiado larga, redúcela. Si divides tus objetivos en más días tendrás la sensación de que cada día avanzas y cumples tu objetivos. Cumplir todas tus tareas independientemente de cuantas sean es muy gratificante, así conseguirás la motivación necesaria para trabajar cada día.

2. No dejes un día sin planificar

Al igual que en el punto anterior te decíamos que debes marcarte unos objetivos realistas, no te recomendamos que un día 'hagas un sprint' para dejarte sin apenas tareas durante otros. Llegar a un día sin apenas tareas planificadas puede romper tu racha de motivación. El objetivo es que siempre que te sientes a estudiar o trabajar sepas qué debes hacer. La falta de planificación te hace perder el foco en tus objetivos y bajando totalmente tu productividad, esto nos lleva a procrastinar o realizar tareas innecesarias.

Para evitarlo, planifica a muy largo plazo, márcate un gran objetivo en un plazo de unas semanas o hasta unos meses, divídelo en tareas más pequeñas a lo largo del tiempo. No hace falta que sea una planificación muy detallada, conforme tu proyecto avance irán surgiendo estas nuevas tareas muy concretas.

Planifica tus días

3. Busca una meta y muchas recompensas

Estas trabajando mucho por algo, pero ¿sabes qué es? Es importante que te pongas una meta. Las metas son un conjunto de objetivos que te hacen conseguir algo superior, por ejemplo, el objetivo de un universitario es aprobar todas sus asignaturas, cada una de ellas puede, a su vez se un objetivo, pero la meta final es graduarte. La meta es aquello por lo que trabajas tanto, es un objetivo a muy largo plazo y conseguirlo conlleva un gran desgaste. Para no perder la motivación deberás buscar recompensas cada cierto tiempo por cumplir tus objetivos y seguir tu plan. Siguiendo con el ejemplo anterior, cada curso, si los estudiantes aprueban todas sus asignaturas pueden disfrutar de varios meses vacaciones durante el verano como recompensa por haber estudiado y aprobado todo.

Las recompensas son formas de motivarte a trabajar día a día, pueden ir desde ir a tu restaurante favorito, salir con los amigos para desconectar el fin de semana o preparar un viaje durante las próximas vacaciones. Estos premios te irán motivando durante un tiempo, pero no hay recompensa mayor que cumplir tus metas.

4. Céntrate en lo realmente necesario

Cuando nos marcamos un objetivo en ocasiones nos toca hacer cosas que no nos apetecen, entonces empezamos a buscar excusas u otras tareas que realmente no son imprescindibles. Aunque siempre cuesta debes centrarte en lo importante, si es necesario divide esta tarea en varias de forma que poco a poco vayas viendo los resultados producidos y el objetivo esté más cercano. Si lo ves necesario date una recompensa por estas tareas.

Hacer lo que nos gusta suele ser muy sencillo, pero en ocasiones tenemos que hacer cosas con las que no disfrutamos. Para que sean más llevaderas, divide estas tareas en otras más pequeñas, así evitaras frustrarte, verás como poco a poco vas cumpliendo y al final te espera una recompensa por tu esfuerzo.

5. No reinventes la rueda

Utiliza el conocimiento de los demás siempre que puedas. Esto no significa copiar, sino aprovechar. Los avances científicos y tecnológicos nos hacen la vida más fácil, utilízalos para ser más productivo. Busca siempre que puedas una herramienta que se adapte a la tarea que debes realizar para cumplir tus objetivos.

Por ejemplo, si acabas de recibir una beca Erasmus+ y tienes que buscar alojamiento, no hace falta que consultes todas las inmobiliarias o anuncios de pisos de la ciudad. Utiliza un comparador de alojamiento como Erasmus Play, que te ayuda a concentrar y comparar todos los alojamientos para ahorrar tu tiempo al máximo.

6. Aprende a desconectar

Si todo el día piensas en el mismo tema, le estas dedicando tus 24 horas. Pensándolo así suena muy poco productivo. Aprender a desconectar es muy importante si quieres ser capaz de concentrarte en lo importante en cada momento. Desconectar de un tema te ayuda a retomarlo con más energía, con la mente fresca y con ideas renovadas.

Cada persona tiene su forma de desconectar, la más sencilla es separar tu zona de estudio o trabajo de tu zona de convivencia, esto resulta muy difícil para los estudiantes, que además de asistir a clases pasan horas estudiando encerrados en casa. En estos casos la opción más sencilla es estudiar en una biblioteca si es posible, así evitarás asociar tu casa con los estudios. Ya sabemos que esta opción no siempre es posible, por eso existen otros métodos como salir de tu rutina realizando ejercicio físico, quedando con amigos o realizando cualquier actividad fuera de casa.

Correr al atardecer

7. Conoce tus límites

Solo tú conoces cuál es tu limite, lo que a alguien le pude ayudar a ti puede no servirte, cada persona tiene sus limitaciones. Nuestro último consejo es que explores tus límites, ver qué consejos te funcionan y en qué situaciones, cuándo necesitas parar o cuando puedes cumplir más objetivos. Encuentra tus hábitos para mejorar tu productividad.

Ganar experiencia es en parte, conocer tus límites y capacidades, por eso debes tomar estos hábitos y hacerlos tuyos, cada persona necesita adaptar su rutina a su forma de ser. Si eres una persona con poca paciencia que busca resultados rápidamente, céntrate en marcarte objetivos a corto plazo, paso a paso irán dando forma y se convertirán en una gran meta a largo plazo. Si eres una persona con grandes aspiraciones, márcate una gran meta a largo plazo, no te preocupes porque el resultado final sigue lejano, las cosas grandes no se logran en poco tiempo, cumple tus objetivos día a día y los resultados llegarán.

8. Adapta tu entorno

Debes sentirte cómodo en tu lugar de trabajo, desde la ropa que llevas a cómo esté ordenado, todo ello afecta a tu capacidad de concentración. Si te sientes más cómodo con unos vaqueros estudiando en la biblioteca hazlo que en casa hazlo. Si no puedes estar en tu entorno ideal de estudio, intenta copiarlo. Aquí te dejamos unos consejos de cómo organizar tu habitación para mejorar tu productividad, si todavía no has encontrado tu entorno ideal de estudio, ¡pruébalo seguro que te ayuda!

Estos hábitos para estudiantes elevan tu productividad al máximo, pero se pueden aplicar a cualquier ámbito, tanto en tu vida laboral como personal, aprovéchalo. Y tú, ¿cómo consigues aumentar tu productividad, tienes algún truco para ser más eficiente y lograr tus objetivos? Cuéntanos tus hábitos para mejorar tu productividad.

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